Vuestro primer escape room: lo que nos gustaría que supierais antes de entrar
Cada semana entra por la puerta algún grupo que no ha hecho nunca un escape room. Y casi siempre sale con la misma cara: «¿cómo no lo habíamos probado antes?». Estas son las cosas que más ayudan, sacadas de ver muchas partidas desde el otro lado de la cámara.
Hablad más de lo que creéis necesario
El error número uno es que cada uno encuentre algo y se lo guarde. Un número en un cajón no sirve de nada si quien tiene el candado no se entera. Decid en voz alta todo lo que veáis, aunque parezca una tontería.
Juntad las cosas que ya no sirven
Cuando algo ya está usado, apartadlo en un rincón. En una sala llena de objetos, saber qué está resuelto ahorra muchos minutos.
No forcéis nada
Si algo necesita fuerza para abrirse, es que no es por ahí. Todo está pensado para resolverse con la cabeza, no con las manos.
Las pistas no son hacer trampa
En nuestras salas las pistas llegan dentro de la historia, sin sacaros del juego. Pedirlas a tiempo es parte de la estrategia: atascarse diez minutos en lo mismo es la forma más rápida de quedarse sin tiempo.
Repartíos, pero no os separéis del todo
Funciona bien dividirse en parejas para explorar y volver a juntarse cada poco a contar lo que hay. Sobre todo en grupos grandes, como en Pánico.
Elegid bien la sala
Para empezar, una sala sin sustos y de una hora es lo ideal. Astucia está pensada justo para eso. Si tenéis dudas, en esta guía lo explicamos según el tipo de grupo.
Venid con tiempo
Llegad unos minutos antes. Os explicamos las normas con calma y empezáis sin prisas, que ya tendréis bastante con el reloj dentro.
Y lo más importante: no hace falta ganar para pasarlo bien. Pero si salís a tiempo, la foto de después sabe mejor.
¿Os apetece probar?
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